
Ha terminado el rescate de los 33 mineros atrapados en La Mina San José. Han sido 70 días de alegrías, de tristezas, de ansiedad, de excitación y de milagros. Hace dos meses llovió en el desierto de Atacama, un fenómeno meteorológico extraño en estas latitudes, y salieron flores. Era una premonición de lo que estaba por llegar.
El Campamento Esperanza salta y grita de alegría. Su población ha disminuido a la mitad, pero la locura sigue estando presente en este rinconcito chileno que por unos meses fue el hogar de periodistas y de familiares. Es inevitable que caigan las lágrimas, demasiadas emociones compartidas en el árido desierto.
Poco a poco se va trasladando a los 33 mineros al Hospital de Copiapó. El que esté sano será dado de alta mañana por la tarde y será libre de hacer lo que quiera con su vida. Los expertos recomiendan unos días de reposo, después tendrán que elegir los medios de comunicación con los que quieren hablar.
El ritmo de ascenso fue más rápido de lo esperado. 21 horas para sacar a 33 mineros, algo que parecía imposible hace unas semanas. Los últimos mineros tardaron en subir menos de diez minutos, algo más de 20 minutos el ciclo completo. Un maratón tecnológico y humano que ha alegrado al mundo.Sepúlveda con toda la onda del mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario